1981 nacido gay: decimotercera carta
ROMPIENDO LA CAMA
Miércoles 20 de Febrero 2013
Hola, buenas tardes ¿como lleváis la semana?
Como os decía en mi carta anterior, ya había conocido los
baños públicos. Pero de todas formas aun seguía viendo a mis chicos habituales.
Hoy recordé una de las historias de Ricardo una de las mas morbosas que
recuerdo, ya que aquel chico que me decía – yo soy un vicioso, me gusta el
sexo, y lo hago contigo porque con las chicas no puedo hacer las mismas cosas-
ese chico me sorprendería como ni os podéis imaginar.
Yo iba de camino a casa de una de mis abuelas, (sinceramente
ese día no recuerdo ir buscando fiesta) cuando me encontré con Ricardo por las cercanías.
Se acerco, me saludo y se paro para hablar.
-¿Cuánto tiempo no? Ya no hay quien te vea ¿donde vas?
-pues si Ricardo la verdad hace tiempo que no te veo, voy a
casa de mi abuela ¿y tu que haces por aquí?
-acabo de salir de casa de un amigo que vive por aquí y
ahora iba para mi casa-y dijo la frase que no esperaba- es que estoy solo, mis
padres se fueron y como me aburría fui a ver a un colega pero estaba con la
novia han empezado a calentarse y me he tenido que ir por que se me ha puesto
dura la verdad que me tenia que haber ido cuando vi que estaban solos. Y la
verdad Pablo que tengo unas ganas de hacerme una paja vamos a mi casa.
Yo no me lo esperaba la verdad para un día que yo estoy
tranquilito viene este y me toca las palmas. Tarde en contestarle pero la
verdad cuando lo mire y vi la erección que se le marcaba en los vaqueros no
pude evitar decirle que si. Nos encaminamos a su casa, el jugaba a enseñarme su
gran bulto, mientras caminaba se tocaba, vamos que pretendía que no se me fuera
el calentón.
Al llegar a su casa nos llevamos la sorpresa de que estaba
la asistenta, el no se había que era día de limpieza. Rapado reaccionó le dijo
a la chica que perdonara que no se acordaba
que ella estaba allí, que me iba a
enseñar los coches del padre y que estaríamos en el garaje.
Me bajo al garaje una vez allí cerro la puerta se bajo los
pantalones y me dijo que se la comiera bueno mas bien me obligo, estaba
desatado. Yo por mi parte no opuse mucha resistencia la verdad con lo que me
gustaba hacérselo. Pero en realidad estaba incomodo una cosa es que tu estés
asumiendo tu sexualidad y otra muy diferente es que todo el pueblo se enterase
de todo por una asistenta cotilla. Por lo que me puse de pie y le dije.
-tío, no podemos ir a otro sitio. Cómo baje la asistenta nos
va a pillar
-pues si tienes razón, tío. Espera que piense. Si ya se ven-
me saco del garaje por la puerta de entrada de los coches abrió una puerta y subimos
por unas escaleras y llegamos a una consulta de dentista.
- ¿y esto que es Ricardo?
- es la consulta del hermano de mi madre pero ahora esta de vacaciones
y aquí no entra nadie
Se desnudo, me desnudo y empezó a masturbarme se acerco, se
pudo delante de mi e hizo lo de la primera vez pero esta vez sin que se lo
pidiera yo. Me sentó en el sillón de los horrores estaba muy excitado era como
si el ya se hubiera imaginado la situación se levanto me miro a los ojos y me
dijo- tío, ¿Qué te parece si nos comemos los culos? tiene que ser una pasada.-
me extraño mucho que el fuera el que me lo ofreciera a mi ya que eso a mi ni se
me había pasado nunca por la cabeza y se
supone que el mayor era yo y que tenia mas experiencia. Al principio, la verdad,
me pareció algo un poco asqueroso pero me dijo que estaba limpio y me lo enseño
en ese mismo momento algo dentro de mi hizo que lo mirara y sin pensarlo me
pusiera al tema era la primera vez que lo hacia pero la verdad fue súper
excitante, pero mayor fue el placer de recibir el mismo trabajo que yo le había
hecho, así que decidid volver a repetir y hacérselo otra vez pero el estaba ya
tan excitado que no pudo evitarlo y mientras se lo comía se fue. Para nada me
dejo tal cual, no el chico se porto y mientras yo intentaba terminar el empezó
a tocarme el trasero y los testículos con lo que conseguir terminar muy rápido también.
Gracias a estas historias yo me fui dando cuenta de que cada
vez me costaba menos hacer ciertas cosas y que además no sentía ningún tipo de
remordimiento bueno no al menos en esos momentos, porque si tengo que reconocer
que aun no me reconocía del todo gay aun seguía viéndome como un bisexual.
Pero eso
ya era un gran paso

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